Recortes en el agua

28 agosto 2009

Prefiero no enamorarme, sino decir tu nombre...

Gracias a las historias que me han ocurrido tengo muy claro lo que quiero hacer: quiero construir sobre pilares fuertes, sobre una base sólida.

Cuando alguien me pregunte qué tal me van los asuntos del corazón, quiero que un nombre aflore a mis labios y decir:

"La comunicación entre nosotros es impecable"

"Entre nosotros hay serio respeto"

"Ponemos lo más importante en manos del otro porque tenemos absoluta confianza"

"Somos cómplices, disfrutamos juntos, incluyendo el sexo"

"No nos necesitamos, nos elegimos el uno al otro"

No quiero volver a decir : "Toy namorá", si no es de la vida, de la alegría, de la buena suerte que tengo, del amor. Y de mí misma por darme la oportunidad de tener ese nombre en mi sonrisa con todo lo que decía de él, y todo lo que viene aparejado.

Porque lo que uno construye con base firme se retroalimenta y devuelve satisfacción (frente a culpabilidad), tranquilidad (frente a estrés), autoestima (frente a victimismo) y seguridad (frente a autodestrucción).

Una seguridad cristalina de que uno merece lo maravilloso que tiene, más lo que venga...y así el tiempo pasa igual pero se sufre menos, o se sufre en compañía, o no se sufre...porque se puede ser feliz y ser responsable de ello.

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1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dice...

Nobles principios para una noble Dama, que en demasiadas ocasiones ha sufrido los avatares de ese destino que a veces PARECE inevitable.
Si te hacen feliz, lucha por ellos tal como un caballero defiende su palabra, el honor y la verdad.

Saludos, bella Dama!!!

8:41 p. m.  

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